Tres piezas de El opuesto humano que se completan con quien las usa. Cada una pone a prueba una pregunta de la investigación: cómo nos clasifica una máquina, cómo juzgamos la autoría de una imagen y qué responde un archivo cuando se le interroga.

Pieza con cámara
El aparato decide qué eres
Un sistema de visión lee tu cuerpo y lo traduce a datos desde cuatro focos: económico, biopolítico, estético y geopolítico. Al final emite un dictamen.

Ejercicio de percepción
¿La hizo una IA?
Seis obras de mi archivo. Frente a cada una decides si la hizo una inteligencia artificial. Después se revela el proceso de cada imagen.

Archivo conversacional
El Laboratorio Vivo
Ocho agentes construidos sobre el archivo de la investigación. Responden preguntas y citan los documentos de los que parten.
Por qué obra interactiva
En esta investigación la pregunta no se responde solo con texto. Estas piezas ponen a quien las usa en el lugar de lo observado: medido por una máquina, obligado a decidir qué es humano o frente a un archivo que habla. Lo que cada persona experimenta también es parte del proyecto.
Privacidad
El aparato procesa tu imagen solo en tu navegador: no se graba ni se envía nada. El ejercicio de percepción no guarda tus respuestas; solo cuenta, de forma anónima, cuántas personas lo completan y cuántas vieron IA. Las cifras del aparato son inventadas a propósito: esa es la crítica, no hay mirada neutral.